Aporta tu granito de arena para mejorar tu ciudad

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para contribuir a que el aire de las ciudades sea más respirable? La verdad que hay muchas cosas que están en nuestras manos y pensar que lo que haga una persona no se va a notar no es más que una excusa para no hacer nada.

Es evidente que no somos los únicos con conciencia ecológica en la ciudad y que seguramente más gente de la que pensamos toma medidas similares a las que vamos a ver aquí para evitar contaminar. Como se dice habitualmente un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.

aire acondicionado

Veamos algunas costumbre que podemos cambiar y que pueden ayudar a que, al menos por nuestra parte, los niveles de contaminación puedan bajar poco a poco.

La calefacción y el aire acondicionado

Es cierto que en algunos edificios la calefacción es central y poco o nada podemos hacer para evitar su uso cuándo no es necesaria. Pero si tenemos una caldera propia o calefacción eléctrica, podemos no solo contaminar menos, sino también ahorrar mucho dinero.

Lo primero que debemos de hacer es contar con una casa debidamente aislada. Si nuestras ventanas no sellan como es debido entrará el aire frío y necesitaremos poner la temperatura más alta y durante más tiempo para conseguir un ambiente confortable.

Durante el otoño podemos retrasar el comienzo de nuestra temporada de calefacción simplemente abrigándonos un poco más. Si utilizamos una estufa durante esos días en los que refresca un poco por la noche pero no es necesario utilizar el calor todo el día seguramente podremos ganar un par de semanas.

Mantén el aire acondicionado limpio y en buen estado para evitar que consuma demasiado. Estudia bien el lugar dónde vas a colocar el aparato para evitar que le de directamente el sol y utiliza un termostato para regular la temperatura y hacer que se apague solo una vez alcanzados, por ejemplo, los veintidós grados.

Utiliza el coche con sensatez

Nos hemos acostumbrado a ir en coche a todas partes sin pensar dos veces que no siempre es la mejor opción. Los atascos o las vueltas interminables buscando aparcamiento no solo nos salen caras para el bolsillo, sino que también salen caras para la atmósfera, que está todo ese rato recibiendo las emisiones contaminantes del tubo de escape.

Podemos ahorrar mucho dinero y tener una conducta mucho más ecológica si en ocasiones utilizamos el trasporte público, sobre todo cuándo nos movemos dentro de la ciudad.