Cinco gestos cotidianos para cuidar el medio ambiente

Hoy en día, hablar de contaminación es hablar de una realidad innegable que, pese a los esfuerzos de las autoridades y algunos colectivos ecologistas, sigue muy presente en nuestra sociedad como un daño colateral de la industrialización  y el progreso.

Revertir esta situación es difícil, pero no imposible, ya que, muchas veces, el cambio empieza con pequeños gestos individuales, la suma de los cuales puede producir resultados verdaderamente asombrosos. En este contexto, es normal que nos preguntemos ¿Qué puedo hacer yo? Pues bien, la respuesta a esta pregunta es: muchas cosas. Veamos algunas de ellas:

-. Comprar productos ecológicos: optar por productos en cuya producción y elaboración se respete el medio ambiente no es sólo una buena medida para el planeta, sino también para nuestra salud.  Alimentos, productos de limpieza o de aseo personal más respetuosos con el medio ambiente y con ingredientes naturales y de productores locales pueden ser una buena alternativa a los productos excesivamente procesados y elaborados con productos químicos nocivos.

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-. Reciclar y optar por productos reciclados: cuando vayamos al supermercado, escoger productos en envases de cristal (un material reciclable) en lugar de plástico es un pequeño gesto muy significativo. Esta medida también se puede hacer extensiva a nuestro hogar, donde escogeremos productos reciclados, como el papel (la industria papelera es una de las que tienen un mayor impacto ambiental) o los toners reciclados y cartuchos de tinta compatibles para la impresora, entre muchos otros. Además, podemos reciclar en casa, usando, por ejemplo, los restos orgánicos (pelas de frutas y verduras, posos de café…) para hacer abono para nuestras plantas.

 

-. Di no a las bolsas de plástico: pese a su aspecto inofensivo y a su uso cotidiano, las bolsas de plástico son uno de los mayores contaminantes de nuestro planeta, ya que para su fabricación se consume una gran cantidades de energía, están compuestas de sustancias derivadas del petróleo y pueden tardar en degradarse hasta más de 50 años. Además, algunas de ellas pueden tener residuos de materiales tóxicos. Por eso, mejor desecharlas. Intenta tener siempre a mano bolsas reutilizables de tela o lona y llevarlas contigo siempre que vayas de compras. Además, ¿Qué te parecería volver al capazo de toda la vida? Ecológico, económico, práctico y bonito.

 

-. Ten cuidado con el consumo de electricidad y no desperdicies el agua: la producción de electricidad puede generar altas cotas de contaminación, especialmente si hablamos de centrales nucleares. Por eso es importante moderar nuestro consumo de energía gracias a pequeños gestos como apagar los aparatos eléctricos cuando no los estemos utilizando (no los dejes en stand-by ni con la lucecita roja encendida, pues siguen consumiendo energía), no abusar del aire acondicionado ni de la calefacción, utilizar bombillas de bajo consumo y aprovechar todo lo que podamos la luz natural. Del mismo modo, es importante no desperdiciar le agua cerrando el grifo cuando nos cepillemos los dientes o nos enjabonemos y cambiando el baño por la ducha.

 

-. Hacer un uso racional del coche: utilizar el transporte publico siempre que podamos o compartir el vehículo con otras personas que realizan el mismo trayecto que nosotros son pequeños gestos muy a tener en cuenta para reducir las emisiones de Co2 a la atmosfera.