La contaminación en zonas cercanas a centrales nucleares

Hace un siglo, uno de los mayores avances del ser humano fue descubrir que se podía utilizar la energía nuclear y atómica para realizar cualquier tipo de trabajo. Se podía emplear como energía, como armas para guerras, como elementos para experimentos científicos etc. Muchos fueron los que en aquella época celebraron el gran triunfo del uso de esta energía nuclear, que se materializó con la creación de las primeras centrales nucleares del mundo, que poco a poco se fueron extendiendo por decenas de países hasta convertirse en algo habitual en los países desarrollados.

Sin embargo, pocas fueron las personas que en un principio pensaron en el peligro que este tipo de centrales podrían causar tanto al medios ambiente como a las personas y poblaciones cercanas a ellas. Pero claro, para ello, para que todo el mundo pudiese descubrir los efectos adversos de contaminación y radiación de estas centrales nucleares, hubo que esperar a los años 80.

Fue durante la segunda mitad de esa década, concretamente en 1986, cuando el desastre de la central nuclear de Chernóbil puso a la energía nuclear y sobre todo a las centrales en el punto de mira. En ese momento aparecieron un gran número de voces críticas que pedían una solución para un problema tan grave que sigue causando problemas casi 30 años después, ya que no es raro que aparezcan en los medios de comunicación los casos de personas que tienen graves enfermedades como el cáncer o han tenido hijos con algún tipo de malformación por culpa de toda esta contaminación y radiación, por no hablar también de las graves consecuencias que ello tuvo para el medio ambiente, ya que la zona de Chernóbil aún no se ha recuperado de la catástrofe nuclear.

centrales

Si nos centramos en los problemas ambientales que una central nuclear puede causar en la zona no hace falta echar la vista 30 años atrás. Basta con mirar en las hemerotecas (o en nuestras propias memorias), ya que hace apenas tres años tuvo lugar en Japón un desastre de características similares a las de Chernóbil pero con consecuencias que pueden ser aún más graves dado que aún no se ha controlado de forma total.

Habalamos, como no podía ser de otra manera, del desastre de Fukushima, donde se producjo una gran fuga radioactiva debido al terremoto de gran intensidad y al posterior tsnami que asoló la isla japonesa en marzo del 2011. Ya se están empezando a ver las primeras consecuencias de aquello, y es que al parecer se han registrado ya los primeros casos de enfermedades crónicas respiratorias, todo tipo de cáncer y de malformaciones, además de contaminación extrema en ríos y bosques, lo que pone en grave peligro a la población al no poder consumir algunos productos como el pescado.

Falta de agua y alimentos

Lo más grave en el caso tanto de Fukhima como de Chernóbil en los años 80 son las graves consecuencias que se han causado en el medio ambiente y que inevitablemente afectan de manera directa al ser humano. Estas consecuencias de las que hablamos son la contaminación de rios y diferentes zonas, lo que hace que en las zonas afectadas por los desastres nucleares falte el agua y el alimento debido a la contaminación, ya que se han llegado a encontrar peces y animales que contenían gases por nibveles muy superiores a los normales.

Esto se une a la mayor probabilidad de padecer diversas enfermedades a las personas que viven en zonas próximas a estas centrales. Por eso, en la medida que sea posible, debemos cambiar nuestro lugar de residencia a otro en el que podamos tener una mejor calidad de vida.

Si hemos estado expuestos a zonas contaminadas en las proximidades de las centrales nucleares (especialmente si tenemos noticias de que ha habido algún tipo de desastre o fuga radiactiva) es necesario que tomemos las medidas oportunas para saber de qué manera ha podido afectar esta contaminación, tanto en nosotros mismos como en nuestro entorno.

Esto incluye, como no podía ser de otra manera, comprar alimentos solo en lugares en los que estemos seguros que obtendremos alimentos de la mayor calidad y que hayan poasado por todas las inspecciones y controles previos de manera satistactoria. Además, en el caso del agua, nunca debemos utilizar agua del grifo para beber si tenemos sospechas de que puede estar contaminada. Por eso, la mejor opcion de la que disponemos es comprar agua embotellada de calidad. De esta forma nos ahorraremos quebraderos de cabeza.