Almacenamiento de materias químicas o peligrosas

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De acuerdo con las disposiciones generales del almacenamiento de materias peligrosas, éstas son comprendidas como todo material nocivo o perjudicial que en su proceso de fabricación, almacenamiento, transporte o uso, puede generar o desprender elementos tóxicos que puedan causar lesiones y/o daños a las personas, instalaciones o medio ambiente donde se pueda producir una exposición a ellos.

En España, existe un estatuto sobre almacenamiento de contenidos peligrosos en el Real Decreto 379/2001, de 6 de abril de 2001, donde se crea adicionalmente la ITC-9 sobre “Almacenamiento de peróxidos orgánicos”. En este decreto, se les da la obligación a los empresario a responsabilizarse por el cumplimiento de las normas establecidas en el Reglamento y sus disposiciones técnicas suplementarias, así como de su correcta utilización.

Además se les exige tener cubierta, mediante la una póliza de seguro correspondiente, la responsabilidad civil que pudiera derivarse del almacenamiento de materias peligrosas, con una cuantía por siniestro de 601.012,10 €, como mínimo, cantidad ésta que debe ser renovada cada año de acuerdo con la variación del índice de precios al consumo.

Asimismo, la mencionada póliza deberá tenerse suscrita en el momento que se comunique la puesta en servicio y se solicite la inscripción de la instalación.

Por otra parte, las inspecciones y revisiones que puedan realizarse no relevan en ningún momento al titular del cumplimiento de los deberes impuestos a la misma con respecto al estado y preservación de las instalaciones y de los compromisos que puedan resultarse de ese proceso.

Es así, como el objetivo fundamental del citado reglamento es el de determinar las condiciones de seguridad de las infraestructuras de almacenamiento, carga, descarga y trasiego de productos químicos peligrosos, concibiéndose por tales las sustancias o preparados calificados como peligrosos en el estatuto sobre notificación de sustancias nuevas y clasificación, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas, tanto en estado sólido como líquido o gaseoso, y sus servicios auxiliares en toda clase de establecimientos y almacenes, incluidos los recintos, comerciales y de servicios.

Todas y cada una de estas disposiciones, forman parte de un conjunto de medidas preventivas, con el fin de evitar daños producidos en caso de accidentes como: explosiones,  incendios. exposición a tóxicos, contaminación e inflamación.