Contaminación lumínica: qué es y cómo minimizar su impacto

Poco a poco la sociedad va tomando conciencia de un tipo de contaminación que daña los ecosistemas alterando la vida animal y vegetal, perjudica la salud del ser humano, impide la observación del cielo y supone un alto despilfarro energético: la lumínica.
Según fuentes como la Oficina Técnica para la protección del cielo del Instituto de Astrofísica de Canarias se puede definir como el brillo o resplandor de luz en el cielo nocturno producido por la reflexión y difusión de luz artificial en los gases y partículas del aire debido al uso inadecuado de iluminarias, ya sea por exceso de iluminación, ya sea por la colocación incorrecta de éstas.

Es decir, es la luz que se emite o escapa por encima de la horizontal de las luminarias colocadas en exteriores y que al iluminar las partículas de polvo en suspensión, agua o la base de las nubes produce un resplandor artificial sobre las ciudades que se percibe a muchos kilómetros a la redonda.

Causas

La luz artificial incide en el cielo por refracción, reflexión en las superficies iluminadas (llega a alcanzar los 10km) y por impacto directo. Éste es el más perjudicial, hasta 10 veces superior a la reflexión; es el producido por focos o proyectores con una inclinación elevada que impacta directamente en el cielo, así como por alumbrados ineficientes que desperdician la luz dispersándola en vez de concentrarla en un punto.

Efectos

1ºMedio ambiente

La iluminación artificial afecta gravemente a los ecosistemas y a sus cadenas tróficas, originando desequilibrios que facilitan la aparición de plagas, el empobrecimiento genético y extinción de poblaciones: los árboles producen por la noche oxígeno en vez de dióxido de carbono, los animales sufren perturbaciones en su ritmo biológico realizando actividades diurnas en horas nocturnas, los focos directos producen desorientación en las aves que sufren accidentes mortales al estamparse contra los focos y los edificios, etc.

2ºSer humano

Estudios como el realizado en 2012 por neurocientíficos de la Ohio State University Medical Center de EEUU han determinado que la exposición nocturna a fuentes lumínicas altera el ciclo luz-oscuridad necesario para el descanso provocando modificaciones en el hipocampo, disminución de la densidad de las espinas dendríticas, aumento del factor de necrosis tumoral (TNF) y depresión. Otros añaden que aumenta el riesgo de contraer cáncer de mama, provoca obesidad y cambios drásticos de humor debido al descanso inadecuado.contaminación-lumínica

3ºGasto energético

España es uno de los países de Europa más afectados por la contaminación lumínica y el primero en cuanto a gastos de KWh por habitante: 110 KWh frente a los 45 Kwh de Alemania, lo que supone al año unos 450 millones de euros. La luz desaprovechada puede llegar a superar el 85%; ésto no solo supone un enorme derroche energético sino un mayor gasto de combustible lo que, a su vez, provoca una mayor emisión de gases contaminantes como el C02 a la atmósfera, agravando el problema del efecto invernadero. Asimismo, si se emplean bombillas tóxicas, cuando termina su vida útil se generan residuos sólidos de alta toxicidad.

4ºAccidentes viales

La iluminación directa provoca fatiga visual aumentando el riesgo de accidentes de tráfico. También es pernicioso para los peatones ya que cuando se pasa de una zona excesivamente iluminada a otra bien iluminada el cerebro la identifica como poco iluminada y el ojo requiere un tiempo de adaptación, por lo que no capta a corto plazo los obstáculos que puede haber en la acera.

5ºObservación del cielo nocturno

La contaminación lumínica impide la observación del cielo nocturno, derecho reconocido en 1994 por expertos de la UNESCO y el Equipo Cousteau , quienes lo recogieron en la Declaración Universal de los Derechos de las Generaciones Futuras redactado en La Laguna (Tenerife):

«Las personas pertenecientes a las generaciones futuras tienen derecho a una tierra indemne y no contaminada, comprendido el derecho a un cielo puro; tienen derecho a disfrutar de esta Tierra que es el soporte de la historia de la humanidad, de la cultura y de los lazos sociales, lo que asegura a cada generación y a cada individuo su pertenencia a la gran familia humana.»

Soluciones

La Ley del Cielo 31/1988, de 31 de octubre, en vigor en las islas de Tenerife y La Palma, fue elaborada con el fin de proteger la calidad de las observaciones astronómicas en los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias, que creó a su vez la Oficina Técnica para la Protección de la Calidad del Cielo.

Esta Ley regula todo lo relacionado con los sistemas de iluminación de exteriores y con la emisión de señales radioeléctricas, dando una serie de pautas imprescindibles para la utilización racional de la energía en los sistemas de alumbrado y en el cuidado de la calidad del cielo que deberían ser de obligado cumplimiento en el resto del territorio español, sobre todo si consideramos, por ejemplo, que España es el segundo país de la UE que menos bombillas de bajo consumo usa.

Afortunadamente es posible eliminar la contaminación lumínica:exijamos a las autoridades un compromiso real para lograrlo.